jueves, 28 de abril de 2011

Agradecimientos

A mi madre por acompañarme hasta Marrakech.

A mi familia por su ayuda y comprensión.

A todos los que me ayudasteis con los preparativos, que por suerte sois muchos.

A Antonio Barros por coincidir entre Mauritania y Libreville.

A Julio y Adela por compartir viaje y aventuras entre Lambarené y Cape Town, buenos momentos, Adela gracias a ti vengo con varios kilos de más, mi madre te está muy agradecida!!.

A Dani Aula por mantenerme informado de posibles contratiempos y comportarse como un padre en la distancia, preocupándose cuando no daba señales de vida.

A Gus (Gustavo Cuesta) por solucionar cuantas dudas mecánicas me surgían.

A Jota (José Javier Lazanot) y Jordi Baldrich por toda la información tan valiosa que me facilitaron.

A Víctor por hacerse cargo de los perros en mi ausencia.

A Angel por actualizar el blog cuando no me era posible.

A Oli y José "Peli" por enviarme las piezas necesarias para arreglar el coche en Libreville.

A Pepe Yanes por sus comentarios de ánimo.

A Hanna, a su madre, Badi y familia por su hospitalidad al acogerme en su casa en El Aaiún.

A Mohamed y familia por su hospitalidad al acogerme en su casa en Dackla.

A Artouro por acogerme en su casa en Nouadhibou.

Al Sr. Azuka comisario de policía Nigeriano por adjudicarnos una patrulla que nos escoltase por seguridad.

A mi "familia" Gabonesa Dominique, André, Fred, Franchesca, Johny, Cristian, Eric, por tratarme como si fuese un hijo.

A Carlos y su esposa Fernanda por su hospitalidad al acogernos en su casa de Matadi.

A Steph Van, Sudafricano residente en Matadi por su hospitalidad.

A Lisa, Javier y familia por su hospitalidad y acogida en su casa en Sudáfrica y ayuda en todo lo que precisamos.

A mi Angel de la Guarda.

Y por supuesto a todos vosotros que habéis participado y mantenido este blog con vuestras entradas, no os podéis imaginar lo importantes que para mi han sido, sin ellas no habría tenido sentido, os lo agradezco infinito, muchas gracias por acompañarme en este viaje.

Epílogo

Lo que comenzó siendo un sueño hoy es realidad, me siento muy afortunado por ello.

18.759 kms. y 15 países recorridos.

Ya en casa puedo decir que me alegra haberlo hecho y apena que haya concluido. Esta aventura ha sido de gran provecho, he aprendido que no hay cosas imposibles, que no se hacen montañas con un grano de arena; que no existen malas personas, sólo hay condicionantes importes; que la actitud, nuestra actitud puede modificar comportamientos hostiles; que no se debe olvidar el sentido común...

He gozado de gratas compañías y buenos momentos que no olvidaré jamás, los malos forman ya parte del pasado y la experiencia.

Os cito un texto de Constantino Cavafis, poeta griego, que me pasó un gran amigo para que lo llevase en el bolsillo deseándome suerte en este periplo, en parte lo resume todo, por suerte ha sido un poco premonitorio.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Besos y abrazos,


Juan.

Finca viñedos - Cape Town

El final está cerca, no actualizo el blog para no dar pistas ya que quiero llegar a casa y dar la sorpresa, por la mañana preparo el coche para el embarque y damos un paseo por la ciudad, Adela y Julio cogen el avión esta noche, yo en cuanto meta el coche en el contenedor me dirigiré al aeropuerto y compraré el primer billete que salga para España.

Al día siguiente me levanto temprano, por suerte hay poco tráfico en Cape Town, aprovecho y antes de dirigirme al puerto doy un paseo por la ciudad, una gozada conducir, voy con las ventanillas bajadas y a buen ritmo, así nos despedimos de Sudáfrica, esto llega a su fin.



Fish Hoek - Finca viñedos

Las anotaciones a esta altura del viaje son escasas, poco riesgo, nos hemos convertido en meros turistas, el final está cerca, se nota en el ánimo, la cámara de fotos funciona a ratos al igual que el teléfono, parece como si todos los utensilios electrónicos que antes prestaron un buen servico quisieran dar algo por concluido, el coche aún sin frenos sigue animoso, no da muestras de fatiga, me da plena confianza.

Continuamos por la costa dirección al cabo de Buena Esperanza, de camino paramos a ver una colonia de pingüinos






Llegamos al Cabo de Buena Esperanza y al Cabo Point, aunque con menos renombre mucho más espectacular.




Llamamos Lisa y Javier, ella Sudafricana el Español, nos conocimos en Etosha park, Namibia, quedamos en llamarles cuando llegasemos a Ciudad del Cabo, así hicimos y nos invitaron a su casa, viven en una finca de viñedos de propiedad familiar, nos dispensaron muy buena acogida, además de ayudanos en todo lo que fuese preciso. Les estamos muy agradecidos por su hospitalidad.